La danza de la creatividad y la integración hacia la expresión de la esencia

Por MunayRioAbierto | Eventos Munay

El trabajo de Río Abierto comparte con otras técnicas psicocorporales una serie de parámetros:

  • La visión y uso del cuerpo como canal de autoconocimiento.
  • En el cuerpo están las memorias de todo lo que vivimos, y por tanto de aquellas situaciones que quedaron inconclusas, heridas, dañadas, asustadas…
  • Los síntomas actuales se expresan en el cuerpo, aunque no se sepa traducir o interpretar sus mensajes, lo cual requiere un trabajo de aprender a escucharlo y percibirlo, para poder comprenderlo y desde ahí nos comprendernos.
  • Desde ahí existen prácticas para aprender a escuchar el cuerpo, y para ayudar a que se exprese y cuente su verdad cuando se está disponible para que sea recibida.
  • Se descargan y liberan las cargas antiguas, y así se puede conectar con lo que quedó pendiente de realizarse y completarse, y desde ahí poder integrarnos y volver a conectar con nuestra naturaleza, recursos, y voluntades, y con la confianza en nuestro Yo.

Desde aquí hay en el sistema Río Abierto un conjunto de herramientas integradas dirigidas hacia esta función, que incluye lo terapéutico, lo creativo, y lo transpersonal.

Lo más llamativo de Río Abierto siempre fue la forma de abordar esto, a través del movimiento, la danza, la voz y el canto, el masaje, el juego, el teatro, la creatividad y artes plásticas, junto con la visión transpersonal y el trabajo con la conciencia, y la meditación.

El trabajo de Rio Abierto sorprende desde el principio, es fácil de experimentar y profundizar, aunque al principio cueste explicar. Ello tiene que ver con que le da un papel importante  al hemisferio derecho del cerebro.

“El hemisferio derecho es intuitivo, emocional, táctil, corporal, visual. El izquierdo es lingüístico, secuencial, analítico.  

El derecho se ocupa de la música de la experiencia, se comunica mediante expresiones faciales y lenguaje corporal,  componiendo los sonidos del amor y la pena: cantando, jugando, gritando, bailando, o imitando.

El cerebro derecho es el que se desarrolla primero en el útero y transmite la comunicación no verbal entre madres  e hijos.

Sabemos que el hemisferio izquierdo se conecta cuando los niños empiezan a hablar”.  (B. van der Kolk)

Es decir, el hemisferio derecho que rige el lado izquierdo del cuerpo rige el sistema perceptivo más primario, con el que nacemos, vivimos, y nos comunicamos durante los primeros años, antes de empezar a poder pensar, verbalizar, organizar mentalmente las ideas palabras y conceptos, etc…

Cuando nacemos vivimos desde un estado somático corporal emocional y mágico-onírico de percepción directa de las vivencias externas e internas parecido al del soñar adulto.

Por ello utilizamos el enfoque arteterapéutico que permite abordar todos estos contenidos internos, que han quedado en un estado pre-consciente, de una forma expresiva y creativa característica del lenguaje del hemisferio derecho.

Combinada con la visión terapéutica psicocorporal que permite el acceso a los contenidos psicológicos a través del cuerpo somático, para ir integrando las memorias psicocorporales inconclusas, disociadas, traumáticas, reprimidas, hacia una reparación, integración y completamiento en el yo de la persona. Conectando con las memorias corporales intuitivas del hemisferio derecho e integrándolas con los recursos y respuestas del hemisferio izquierdo.

Y del enfoque transpersonal, porque en el cuerpo y aún más profundamente que las memorias de los temas inconclusos, están las memorias originales con las que nacimos y con las que vivimos sin conciencia de ello, que se relacionan con la conexión con nuestro Ser.

Y esta integración entre las tres áreas (arteterapéutica, psicocorporal y transpersonal) se trabaja y desarrolla en el sistema de Rio Abierto desde su particular abordaje, integrando asimismo el lenguaje del hemisferio derecho y del izquierdo:

Nos ponemos en círculo, nos alineamos con el cielo y la tierra, y con el eje central en uno mismo,  sentimos la energía común

Empezamos a mover los pies con un ritmo común, como un latido que se va afinando, del que vamos formando parte, y que nos va recordando antiguas memorias de quién somos y hemos sido sin casi saberlo

Levantamos los brazos al cielo, abriendo el cuerpo hacia lo alto, dejando que lo que se quiera abrir se abra, el anhelo del alma

Sin darnos casi cuenta estamos bailando juntos, sin una intención explicita, racional, quizás si la de ir conectando con ese ritmo y energía compartida

El  circulo como lugar común, el grupo, el ritmo, el baile, la música, el mundo, los diferentes mundos,…   El Yo como lugar común, entre los distintos cuerpos, entre el cuerpo y el alma, entre mis mundos internos y externos, entre el yo y el otro,…  como una respiración

Respiramos con el ritmo, y dejamos que la energía vaya naciendo, renaciendo, que el cuerpo vaya despertando, … y nosotros con él 

El cuerpo está más vivo, la emoción fluye fácilmente, la mente más luminosa, la confianza más abierta…. Es lo natural cuando uno baila y además se abre la conciencia a la energía que despierta el bailar

El primer recuerdo de sí, ese recuerdo de nuestra presencia, de nuestra fuente viva. El cuerpo, la emoción-amor,  y la mente son uno, en un alma individual y a la vez común

¡Qué fácil era!  Uno se sorprende sin sorprenderse porque en realidad es natural, cuando uno baila y canta pasa esto, se conecta con el alma y no tiene importancia

Y lo humano baila, y canta, juega, sueña, y se aventura en la vida …

Celebrando el vivir

Hacia la realización de nuestros sueños

Aprendiendo a cuidarnos, escucharnos, sanarnos

Y desde esa conciencia más despierta, desde ese recuerdo de si, poder reconocernos en lo que somos, y vernos en lo que nos creíamos que éramos pero que nos estaba limitando, pesando, …  cargas y autoconceptos que podemos soltar, …accediendo a cualidades esenciales y recursos que siempre formaron parte de nuestra naturaleza real y que podemos por fin reconocer.

Mientras el baile continúa…

Mariano Castillo


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